jueves, 3 de febrero de 2011

Corrección del dictado sobre tildes

Aquí os dejo la corrección del dictado que hicimos el lunes sobre las tildes: 
 
El portón estaba entreabierto. Entró en un patio-jardín. Grandes arriates con hortensias azules y rosáceas lo adornaban.
Eulogio sonreía un poco. Paulina no había dado ninguna de esas explicaciones a las que aludía su madre. Había dicho que se iba, sin más.
- Bueno, pero ¿no os quedáis a cenar? Yo había creído... os quería contar que he leído un caso de desequilibrio muy parecido al de mi nuera. 
- Marina volvió a sentarse bien, hundiéndose en la butaca.
- Está bien... haced lo que queráis.
Eulogio dejó cortésmente la pipa. Cuando una Ráfaga de viento golpeó las puerta, tiró dos altos vasos forrados de paja.
Sólo los oían él y Miguelito y dos viejas comadres de las duras, además de aquellos rapaces.
También a mí me hubiera gustado quedarme allí a su edad. Él, Antonio, quedaría allí colgado ridículamente sobre el valle, debajo de la tempestad, hasta el amanecer.

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